Ileana Caschi

Todo está en la actitud: El ejemplo de “El Socio”

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Todo está en la actitud: El ejemplo de “El Socio”

El socio

Antes de que otra cosa suceda, quiero aclarar que este artículo lo escribí yo por gusto y los elotes “Chuy El Socio” no intervinieron en él. Puede sonar que les estoy haciendo publicidad o algo así, pero la verdad es que simple y sencillamente me considero una cliente contenta con el servicio, y eso es lo que voy a hablar.

En todos los aspectos de nuestra vida, desde la familia hasta manejar en la calle, la actitud es la base de cómo pensamos y actuamos. Yo defino a la actitud como la capacidad de procesar la información obtenida de nuestro en torno, y cómo reaccionamos ante ella. Es algo así como la forma en la que enfrentamos y actuamos en nuestra realidad.

Sabemos perfectamente que de la actitud dependen muchas cosas, como la educación. Un entorno, un ambiente o cualquier espacio puede verse alterado dependiendo de la actitud de las personas que interactúan en él. La actitud nos sirve para comunicar muchas cosas, desde un enojo, hasta mucha alegría.

En las organizaciones la actitud es el ingrediente principal del clima organizacional. Tanto el jefe, como cualquier empleado, deben mantener una actitud basada en los objetivos de la empresa, que se comprometa con una sola meta. De la actitud emanan resultados como el trabajo en equipo o los clientes satisfechos, tanto, que muchas veces tu cliente puede estar agradecido más con el servicio, que con el producto en sí.

En Chihuahua tenemos el caso de un negocio de elotes (esquites) dirigido por una familia. Sinceramente no sé información al respecto de su lugar de procedencia (pues se nota de primer instancia que no son locales), pero no profundizaré al respecto. Lo que quiero resaltar al mencionarlos a ellos como ejemplo, es el excelente trato y servicio al cliente que tienen con cada uno de los que entramos y consumimos sus productos.

“Elotes Chuy El Socio”, o mejor conocido como “El Socio”, es uno de los negocios que más tiempo tienen en nuestra ciudad. Existen otros también muy buenos, pero la diferencia principal es cómo te tratan cuando pides un elote. Siempre recibe una sonrisa, un buen trato, “buenas tardes”, etc. En ningún momento me ha tocado que me traten mal o que preparen de manera errónea lo que pido.

El lugar siempre está aseado, los ingredientes listos para usarse, y alguien siempre preparado para atenderte. Estamos hablando de una pyme que se ha conservado durante mucho tiempo, y que sus mismo ingresos le han permitido evolucionar: Hoy en día somos testigos de una ampliación en su local, y de mejores espacios para los consumidores.

Cualquiera que vaya por un elote, o por alguna chuchería, sabe que será recibido con buena vibra por parte de personal. Que un cliente tenga la seguridad de que será tratado de forma correcta, incluso antes de llegar, es uno de los objetivos que deberían tener todas las organizaciones. Yo sé, como parte de una organización, que cada cliente es distinto. Nunca sabemos con que postura llegarán a solicitarnos nuestros servicios, pero depende de nosotros cómo canalizamos en base a nuestra actitud.

El  Socio es conocido por sus ricos productos, pero además, porque te levanta los ánimos cada vez que te saluda. Es clave cuando le demuestras al cliente que te importa cómo se sienta, que no eres uno más en su lista de ganancias y que no importa cuántos productos iguales vendas al día, el empeño que le pongas a cada uno se nota.

¿Conoces otros negocios que caractericen por su buena actitud en el servicio? ¿Cuáles son?

Te invito a comentar y compartir.

(Nota: La foto de El Socio la tomé una vez que su carrito visitó mi universidad, hace algunos ayeres).

Soy profesional de la comunicación, conferencista e investigadora. Escribo sobre comunicación, desarrollo personal y emprendimiento. Si deseas contactarme puedes hacerlo por aquí mismo. Un gusto tenerte por mi blog ¡Gracias por leer!